jueves, 26 de marzo de 2009

Que explote tu boca...

... y reviente en mis labios para decir que soy el eco de tus palabras.
Que explote tu cuerpo y reviente en el mío para decir que soy la cueva en la que te escondes.
Que explote tu mirada y reviente en la mía para así justificar el fuego en mis ojos.
Que explote tu boca y reviente en la mía para finalmente quedar mudo de tu nombre
y esclavo de tu recuerdo.

ZunGa

martes, 24 de marzo de 2009

Frase imbécil

...en programa de la misma categoría:

Bombeta: "vos sabés que en un bar de clase alta el piso es de cerámica"... Ayer por la noche, IF, Canal 11.

Esta joyita la tiró un mae, que contaba como fue la caída de una vieja en su fiesta de cumpleaños, en uno de esos "bares de moda". Luego entrevistaron a la accidentada y ella aclaró que se cayó porque andaba con sus relucientes zapatos, "vos sabés, zapatos nuevos".

Ahora cualquier estupidez es noticia, ahora resulta que tenemos farándula, ahora resulta que nos importa la vida y desvida de un poco de gente que no tenemos ni la menor idea de quiénes eran.

Eso si, gracias por exponernos sus cosas y demás... ya tenemos algo, la gran mayoría, en este país de que burlarnos y reírnos. Gracias por ayudarnos a perderle el respeto total a esta gentecilla que se hace llamar "nuestra farándula".

Programa simplemente deplorable. Lamentable que lleguemos a esto.

Primera vez que lo veo, probablemente no la última, resultó un lindo ejercicio de masoquismo y majada de huevo mezclado con una dosis de cagada de risa.

viernes, 20 de marzo de 2009

PROHIBIDO

Vos tal vez, no te atreverías a hacer algo, lo que sea si no ves el reto al hacerlo. Puede que te diga tomate 6 birras y hablale a la chica de la barra y a lo mejor te animás (incluso sin birras de por medio) pero basta que te diga que algo es prohibido y entonces sí... como motorcito en la conciencia, el impulso para hacerlo no dejará de carburar invadiendo totalmente tus sentidos. Chorreando los ánimos hasta por las orejas.
Parece que como seres racionales tenemos la capacidad de enfrentar y descubrir todo aquello que nos causa curiosidad, dejando a un lado los “pros” de no hacerlo y disfrutando a cuatro vientos con el placer de los “contras”.
El fuego no quema hasta que lo toquemos para confirmarlo y hasta cierto punto, esta posición es válida.
¿De cuantas cosas nos estaríamos perdiendo si muchos valientes no se hubieran atrevido a saltar donde otros hasta miedo de caminar tuvieron?
El problema se da cuando inventamos justificaciones insulsas que nos defiendan ante los ojos de la conciencia y ante el resto de mortales que andan bailando al ritmo del mismo son.
Cuando rebeldía se relaciona directamente con valentía (hasta el punto incluso, de confundirlos como sinónimos) lo correcto se convierte en pueril y poco excitante. Las normas y las reglas, en este caso, simplemente invitan a romperlas cuando irremediablemente nos impiden llevar a cabo lo que deseamos. Aclaro eso sí, que tipo de reglas porque están las escritas en códigos, manifiestos o reglamentos y que son claramente penadas por la ley, esas nos detienen ante el castigo inminente (y a veces ni esas). Aquí si decidimos no “quemarnos” porque sabemos de sus consecuencias. Yo hablo de las otras normas y reglas... las del yo conciencia que todos tenemos.
Y aquí si actuamos, excusándonos en lo que nos conviene. En este ambiente infringimos cuanta ley se atraviese a nuestro paso. Creemos poder movernos libremente en un marco de ilegalidad ética. Creemos que hacerle daño a alguien en la oficina, en la calle o la casa, con tal de lucirnos ante los demás es correcto, creemos que expresar amor a la pareja, mientras a sus espaldas vivimos otro cuento es cuestión de derecho y privilegio. Creemos que actuar como toda una persona culta ante la gente de la calle y transformarnos en animales con los de la casa es un camino hacia el éxito. Y si la fórmula no resulta, terminamos en un callejón oscuro, preguntando donde están todos los que aplaudían en lugar de advertirnos que ibamos para el infierno.
Que no te detenga un “prohibido” de quién no quiere verte escalar, pero nunca actués con descaro y dolo, si hay alguien, que vas a afectar y llevarte descaradamente en el medio. Ni una birra si es por actuar, ni un si por no causar molestar, ni una frase construida por sobarle el culo al patrón. La conciencia no tiene discurso de consolación preparado cuando al propio obviamos lo que es correcto.
Que no te conozcan por tu “serrucho”, que no te conozcan por mal tercio, que no digan que sos un falso. Que el espejo no se enoje con vos cada mañana de encuentro. Prohibido “joderte” si me “jodo” yo más al hacerlo.

viernes, 13 de marzo de 2009

Cuanto se lo agradezco

Yo no la conocí a usted para amarla toda la vida. No la conocí con esa intención. Ni siquiera la conocí porque quería hacerlo, pero no sabe cuanto se lo agradezco.
Usted se decidió a aparecer hace ya bastantes años y sin quererlo usted y sin pedirlo yo, nos entrelazamos para el resto de nuestros días.
Un día usted y yo decidimos que nos queríamos y esos días fueron tan intensos que luego los convertimos en años y luego los convertimos en persona.
Yo no la conocí a usted para amarla toda la vida, pero si para que sea mi cómplice el resto de ella y no sabe cuanto se lo agradezco.

sábado, 7 de marzo de 2009

SIN QUERER QUERIENDO

(Pasó en alguna oficina, en algún edificio público)

Dice la que me quiere que cuando yo la quiera vamos a ser felices.
Dice la que quiero que me quiera que el que ella quiere no puede quererla bien porque él ya tiene quién lo quiera, entonces le propongo que me quiera a mí pero ella no quiere quererme.
La que yo quiero que me quiera pasa en constante conflicto con la otra que quiere al que ella también quiere, que es la que lo quiere a él de siempre y no quiere que nadie más lo quiera.
La que me quiere sabe que existe la que yo quiero y quiere que no la quiera y la quiera sólo a ella. El que quiere la que yo quiero que me quiera se toma unas birras conmigo mientras conversamos animadamente de la que yo quiero y la que lo quiere a él, que no es la que lo quiere de siempre sino la que lo quiere de ahora, sin sospechar, que hablamos de la misma persona.
Y así nos la pasamos varios días, queriendo a los que ya quieren y queridos por los que no queremos, hasta que empiezo a querer a la que me quiere, dejo de querer a la que quería y la que quería se conforma con transformarse en “querida”.
¡Salud!

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